20 de Diciembre (Id=35)

Antífona de Entrada

El que ha de venir, vendrá sin tardanza, y ya no tendremos nada que temer, porque él es nuestro salvador.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, que te dignaste manifestar al mundo el esplendor de tu gloria por medio del parto
de la santísima Virgen María, concédenos venerar con fe integra y celebrar con sincera piedad el
gran misterio de la encarnación de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

La virgen concebirá

Lectura del libro del profeta Isaías
7, 10-14

En aquellos tiempos el Señor habló a Ajaz y le dijo:
"Pide al Señor tu Dios una señal, en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo".
Contesto Ajaz:
"No la pido, pues no quiero tentar al Señor".
Entonces dijo Dios:
"Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, sino que quieren cansar
también a Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal:
He aquí que la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre de Enmanuel,
que significa: Dios con nosotros".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 23

Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y lo que la llena, el orbe y todos su habitantes: él la edificó sobre los mares, él la asentó sobre los ríos.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

Ese obtendrá la bendición del Señor, Dios su salvador le hará justicia. Este es el grupo que te busca y viene ante ti, Dios de Jacob.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven a librar a los que yacen oprimidos
por las tinieblas del mal.
Aleluya.

Evangelio

Concebirás y darás a luz un hijo

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 26-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba
María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba que querría decir semejante
saludo. El ángel le dijo:
"No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le
pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará
el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no
tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel:
"¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?"
El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso,
el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a
pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque
no hay nada imposible para Dios".
María contestó:
"Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho".
Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos, para que tu poder consagre los dones
de nuestra pobreza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La doble espera de Cristo


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de madre, Juan lo
proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos concede ahora
prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento para encontrarnos así, cuando llegue,
velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de
tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Vendrá a visitarnos de lo alto un sol naciente, Cristo el Señor, para guiar nuestro pasos por el

camino de la paz.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Te damos gracias, Señor, por los bienes que nos has dado, y te rogamos que enciendas en
nosotros el deseo de lo que nos has prometido, para que, con un espíritu renovado, podamos
celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

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